Una pincelada de Bilbao
Bilbao es el caso de estudio ejemplar sobre cómo un solo edificio puede transformar por completo el destino de una ciudad: la apertura en 1997 del Museo Guggenheim de Frank Gehry, revestido de titanio y con una fantasía escultórica en espiral a orillas del río Nervión, transformó de la noche a la mañana una ciudad portuaria deprimida y postindustrial en uno de los destinos culturales más visitados de Europa. El Guggenheim en sí sigue siendo la principal atracción (el edificio es la obra de arte; la colección de arte contemporáneo que alberga es excelente, pero secundaria), con el enorme Puppy cubierto de flores de Jeff Koons custodiando la entrada principal, la gigantesca araña de bronce 'Maman' de Louise Bourgeois al lado del río, y el reflejante 'Tall Tree and the Eye' de Anish Kapoor completando el trío de esculturas exteriores. No te pierdas el resto de la Bilbao regenerada: el brillante Museo de Bellas Artes de Bilbao (excelente en modernismo vasco, especialmente Aurelio Arteta), el maravillosamente diseñado centro cultural Azkuna Zentroa (una antigua bodega reconvertida por Philippe Starck), el metro diseñado por Norman Foster, y el puente peatonal Zubizuri de Santiago Calatrava sobre el río. El casco medieval, Casco Viejo, en la margen derecha, con sus siete calles y la imponente Catedral de Santiago, alberga los mejores bares de pintxos (la tradición vasca de pequeñas raciones, superior a las tapas; empieza en La Viña del Ensanche).