El motivo para elegir Nápoles
Nápoles es bulliciosa, caótica, hermosa y auténticamente ella misma — la ciudad más grande del sur de Italia, fundada por colonos griegos hacia el 600 a.C. como Neápolis, y hogar de una de las colecciones arqueológicas más extraordinarias del mundo. El centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, parece un cuadro de Caravaggio: altos edificios de viviendas se alzan sobre estrechos callejones de piedra (especialmente Spaccanapoli, la larga arteria recta que cruza de este a oeste el casco antiguo), la pizza está en todas partes (la ciudad inventó la pizza margherita en 1889 para la reina Margherita de Saboya) y la vida callejera sucede en cada esquina. El Museo Arqueológico Nacional alberga los mejores frescos de Pompeya, la colección de esculturas Farnesio (incluido el colosal Hércules Farnesio) y artefactos eróticos del gabinete secreto romano. Nápoles subterránea — un laberinto de túneles tallados por los griegos, acueductos romanos y refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial — es una visita imprescindible. No te pierdas el espectacular Palacio Real de Caserta (la residencia real más grande del mundo en volumen), el impresionante Museo de Capodimonte (con la estremecedora 'Flagelación de Cristo' de Caravaggio) y la escultura del Cristo Velado en la Capilla Sansevero — una de las piezas más asombrosas de talla en mármol del siglo XVIII. Nápoles también es la puerta de entrada a Pompeya, Herculano, la Costa Amalfitana y Capri.