Por qué los nómadas eligen Mdina
Mdina es la ‘Ciudad Silenciosa’: la capital amurallada medieval situada en una colina, desde la antigüedad hasta que los Caballeros de San Juan se trasladaron a La Valeta en 1571. Situada sobre una meseta en el centro de la isla, a 200 metros sobre el nivel del mar y con vistas panorámicas hacia la costa, ha estado habitada de forma continua durante más de 4.000 años y es una de las pequeñas ciudades amuralladas mejor conservadas de Europa. Solo unas 290 personas viven dentro de las murallas (la mayoría descendientes de familias nobles maltesas con derecho de residencia), y la estricta tranquilidad nocturna le otorga a la ciudad su apodo de ‘silenciosa’: camina por sus callejuelas tras el anochecer y escucharás el eco de tus propios pasos. La impresionante y ornamentada Catedral de Mdina es el corazón espiritual, construida entre 1697 y 1702 por el maestro barroco maltés Lorenzo Gafà en el lugar donde, según la tradición, San Pablo convirtió al gobernador romano Publio al cristianismo tras su naufragio en Malta en el año 60 d.C. No te pierdas el Palazzo Falson (una de las mejores mansiones privadas medievales conservadas del país, ahora un elegante museo), el magnífico Palacio Vilhena barroco y las Mazmorras de Mdina. Justo fuera de las murallas, el distrito contiguo de Rabat alberga las emotivas Catacumbas de San Pablo: cámaras subterráneas de enterramiento cristianas y judías del siglo IV, las más grandes de Malta.