Una pincelada de Cracovia
Cracovia es la capital cultural de Polonia y la ciudad más hermosa del país: un centro medieval declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que sobrevivió casi intacto a la Segunda Guerra Mundial (el gobernador nazi Hans Frank la convirtió en su capital administrativa, lo que salvó su arquitectura), lo que le confiere la mejor colección polaca de edificios góticos, renacentistas y barrocos. La vasta Plaza del Mercado Central (Rynek Główny), una de las mayores plazas medievales de Europa, está presidida por la espectacular Basílica de Santa María con sus dos torres gemelas (que ofrece el famoso toque de trompeta cada hora, cortado siempre en el mismo punto para conmemorar a un vigía del siglo XIII abatido por una flecha tártara) y por la Lonja de los Paños (Sukiennice), un mercado cubierto renacentista que aún vende ámbar y artesanía. Sube a la colina de Wawel para visitar el Castillo Real y la Catedral donde durante 700 años han coronado y enterrado a reyes polacos; el brillante Museo de la Catedral de Wawel alberga las joyas de la corona del país. Cruza el Vístula hasta Kazimierz, el barrio judío histórico, para descubrir sinagogas conmovedoras, el Museo Judío de Galicia y la renovada y atmosférica escena gastronómica alrededor de la plaza Plac Nowy. La estremecedora memoria del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau (a 1,5 horas al oeste con tour guiado) y la mina de sal de Wieliczka (una catedral subterránea declarada Patrimonio de la Humanidad situada a 30 minutos al sur) son excursiones imprescindibles. Cracovia es también la mejor ciudad polaca para la gastronomía y la sede de la cultura cervecera artesanal más fuerte del país.