Primeras impresiones de Versalles
Versalles es una excursión de un día desde París que realmente merece la pena — incluso para los estándares de la opulencia borbónica, el proyecto de Luis XIV aquí es asombroso. El Château de Versalles comenzó en 1623 como un pabellón de caza para Luis XIII; su hijo lo convirtió en el palacio real más grande de Europa, con 2.300 habitaciones y una corte de 10.000 personas. Lo más destacado es la Secuencia de los Apartamentos de Estado y el Salón de los Espejos de 73 metros (galerie des Glaces) — 17 arcos de espejos que reflejan 17 ventanas con vistas a los jardines formales, donde se firmó el Tratado de Versalles en 1919 — seguido por los aposentos reales, donde aún se puede ver el lugar exacto donde se situaba la cama de Luis XIV bajo su dosel de seda. Los jardines de 800 hectáreas diseñados por André Le Nôtre son posiblemente aún más impresionantes que el propio palacio: parterres geométricos, el Gran Canal (puedes alquilar un barco de remos de abril a octubre), los espectáculos de Fuentes Musicales en funcionamiento (abril–octubre) y las villas Petit y Grand Trianon, donde los monarcas escapaban de la rigidez de la corte. El juguetón Hameau de la Reine de María Antonieta — un falso pueblo campesino con cabañas, quesería y granja — se encuentra en el extremo occidental.